Y llegás a la conclusión de que la raíz de todos tus problemas amorosos es no haber sido un cantante de tangos en la década del 20.
viernes 6 de noviembre de 2009
jueves 5 de noviembre de 2009
Dosis Diaria Recomendada
Para alcanzar la felicidad plena, que no es otra cosa que el anhelo más preciado de todos los salames, se recomienda realizar de una a dos idioteces por semana. De esta manera, evitará uno ser una persona exitosa, confiable, adinerada y querida: atributos que como sabemos, no tienen un pito que ver con la felicidad, sino más bien con el malestar, el vacío, y valores de una sociedad de consumo que se engulle a sí misma.
Es por eso que habiéndome dado cuenta de esta verdad, y emulando a OW, quien un día dejó su laburo cuando descubrió que sus amigos millonarios no trabajan, mientras él que era pobre se rompía el lomo, he decidido participar de esta idea ejerciendo el rol de hacedor de idioteces con semanal puntualidad y esmero.
Esta semana ya cumplí la cuota, e incluso excedí en un par de pavadas.
Más vale que sobre.
lunes 2 de noviembre de 2009
Infantilismo
A los 28 años descubrí que el teatro de títeres me hace reír mucho, durante el festejo de 3 años de un amiguito de mi hija.
Un rato me sentí un pavote, después se me pasó.
viernes 30 de octubre de 2009
encuentro
iba caminado por la calle y me encontré conmigo mismo que venía en otra dirección pero caminando hacia atrás. Me dijo (me dije):
- soy el escarabajo mudando la piel, soy el frutillar de las rodillas mendocinas, soy la transpiración de una botella de coca, soy el que perdió su piedra pero la sigue empujando. Me asomo al volcán para ver porque no explota, me lloro abajo de un sauce, me escondo adentro del horno, me deshojo como un cuaderno Gloria 24 hojas rayado.
Y así nomás, se fue, y me fui.
jueves 29 de octubre de 2009
Comi piedras
pensando que eran carne de mi carne, engañado. Las primeras fueron directo a mi estómago, y no hubo jarabe que las aflojara y amaninara mi tormento. Las otras, mas pequeñas, fueron a mis pulmones, y cada tanto asoman por mi garganta, dejándome sin respiración.
El hecho es que ahora cada vez que tengo hambre me lloran los dientes. Y las piedras, dentro mío, se quejan (con más razón todavía), me incriminan y amenazan con hados malditos por tres generaciones.
Por eso decidí, dadas las circunstancias, dejar de comer, y listo el pollo.
miércoles 28 de octubre de 2009
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